Ansiedad y Depresión

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Los trastornos de ansiedad requieren en algunos casos, tratamientos combinados: psicoterapéutico y farmacológicos.

Este tipo de trastornos fue considerado hasta hace pocos años como “neurosis”. En 1769 Cullen hablaba de enfermedad del sistema nervioso, más tarde Freud se refirió a una asociación entre conflicto intrapsíquico o casusas psicológicas y neurosis.

La evolución de la psicología explica este trastorno considerado neurosis, luego de pasar por varias teorías y modelos. Un largo proceso que eliminó el término, por vincularse de forma excesiva con la orientación dinámica, permaneciendo hasta nuestros días como “ansiedad”.

Según lo define Sigmund Freud se trata de un problema central, con síntomas neuróticos y fundamentales que no permite comprender la conducta humana. Los conflictos que se presentan, adquieren mayor importancia al carácter subjetivo displacentero y provocan mecanismos introspectivos como experiencias infantiles, reactivando el trastorno. La hipótesis de la transformación de Freud, explica el origen ansioso a partir de una descarga en la libido reprimida. Asocia esta teoría con una experiencia traumática, originada en el nacimiento al reaccionar contra el peligro exterior. La persona adulta por lo tanto, manifiesta en esta situación las experiencias de tipo afectivas de sus primeros años que fueron negativas.

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Otras teorías hablan de la funcionalidad y señal de peligro, distinguiendo entre trastorno neurótico y ansiedad objetiva. El planteo gira en torno a la tensión psicología o déficit de energía, como causa del origen de la neurosis obsesiva, conocida también como psicastenia. Entendiéndose este déficit como la disminución que se produce en los niveles de control, surgiendo por esta razón conductas incoherentes y falta de adaptación social. Se entiende la neurosis, como la falta de evolución de estas funciones superiores.

El sentimiento de malestar de la persona a nivel somático y psíquico, es provocado por la ansiedad, un sentir intenso que origina el estado angustioso, que se percibe como locura o muerte inminente. Los síntomas más comunes a nivel somático, son:

  • Tensión muscular: que se manifiesta en imposibilidad para relajarse, agitación y cefaleas de tensión.
  • Aprensión: se expresa mediante tensiones extremas, falta de concentración y excesiva preocupación por posibles desgracias en el futuro.
  • Hiperactividad vegetativa: se pone de manifiesto con síntomas de taquicardia, temblores, sequedad bucal, sudoración, vértigos, dificultad para respirar y diarrea.

La solución de este trastorno se centra en el tratamiento psicoterapéutico, que se resuelve en algunos casos extremos también con ayuda de fármacos, únicamente hasta finalizar la terapia como calmantes para la sintomatología.

Depresión

La orientación psicoanalítica ofrece técnicas exitosas, para mejorar los síntomas de la depresión.

Sentimientos de culpa, soledad y desprecio, conducen a la confusión, llanto y desesperación que forman parte de este estado psicológico. El malestar físico y mental que padecen son síntomas depresivos, junto con la falta de interés, pérdida de sentido por todo que se manifiestan en:

  • Trastornos del sueño
  • Cefaleas y cansancio general intenso
  • Dificultades para concentrarse
  • Tendencias al aislamiento
  • Molestias diversas

La capacidad de personas deprimida para relacionarse con el entorno disminuye y se aíslan. El mundo carece de interés, las relaciones son dolorosas o complejas para los familiares, que no comprenden este cuadro depresivo. El núcleo familiar no plantea como enfermedad la depresión, pensando que la solución depende de la voluntad. En España padecen este trastorno alrededor de cinco millones de personas, según los estudios.

Causas y síntomas
El cuadro depresivo que se presenta demuestra que las causas pueden ser diversas, desde la predisposición genética, que por sí sola no es un factor concluyente. Se desencadena por múltiples tipos de pérdidas: trabajo, muerte de seres queridos, situaciones sociales, capacidades mentales o físicas, etc. La falta de valoración personal aumenta la depresión que presenta síntomas propios:

  • Disminución del interés y la libido.
  • Tristeza profunda sin causa.
  • Desinterés por acciones interpersonales y sociales (aseo personal descuidado).
  • Sentimientos de culpa, pecado e inutilidad (reproches, delirios).
  • Pérdida de energía y fatiga subjetivas.
  • Pensamientos sobre la muerte.

Ideas de suicidio y depresión
El pensamiento frecuente de suicidio es común en estos estados, que se observan en diferentes grados:

  • Ambivalencia entre deseo y temor a la muerte.
  • Valoración del suicidio como posibilidad.
  • Pensamiento como estado de deseo.
  • Mayor receptividad a temas sobre la muerte.
  • Reflexiones constantes para cometer el hecho.

Este tema se resuelve cuando el paciente presenta una mejoría, porque supone que el fin de su padecimiento está cerca con el suicidio. En la exploración que realiza el psicólogo se establece el estado de ideación del suicidio y se prevén las medidas. Se observa en este cuadro de depresión que se manifiesta con: faltas de concentración, habla lenta, dificultades en la conversación, insomnio, pensamientos negativos, lentitud psicomotora, pérdida o aumento de peso, alucinaciones auditivas (voces interiores recriminatorias constantes).

El psicoanalista evalúa de forma personalizada el nivel de depresión, indicando el mejor tratamiento según las necesidades que pueden ser, psicoanálisis o bien psicoterapia psicoanalítica. Los psicofármacos se indican únicamente cuando son necesarios.