Terapia Familiar

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El desarrollo intelectual y emocional de los niños, dependerá de la buena o mala relación que se establece entre padres e hijos.

La paternidad es parte de un aprendizaje constante, que no es fácil de entender en muchas ocasiones, presentando situaciones nuevas y experiencias plagadas de dudas, temores o conflictos. Desde el nacimiento de los hijos se construye un vínculo que debe fomentar el crecimiento emocional, fundamental para la edad adulta. Vivencias que los padres recuerdan de su propia infancia y adolescencia.

Situaciones emocionales
Diferentes situaciones se presentan en relaciones de padres e hijos, que se ponen de manifiesto en la forma de educar y estimular a los pequeños. En las consultas con frecuencia se observan distintos casos, como por ejemplo:

  • Padres comunicativos: que disfrutan de sus hijos, dialogan con ellos, enfrentando sus conflictos y exteriorizando las emociones. Progenitores que transmiten un modelo de convivencia tolerante, apoyando a sus hijos ante los miedos y transmitiendo identidad propia.
  • Padres conflictivos: que limitan el vínculo por problemas con sus respectivos padres y plantean dificultades con sus hijos adolescentes o niños. Representan un espejo en el cual se reflejan los descendientes, actuando y expresando sus emociones negativas, impidiendo el normal desarrollo de los pequeños.

La psicología se presenta ante estos variables elementos, ayudando a evitar conflictos como: negación de emociones, violencia o intolerancia, entre las más comunes provocando similares actitudes de los hijos a lo largo de la vida. La función de toda relación optima entre padres e hijos consiste en acercarse unos a otros con sus sueños, miedos, frustraciones y emociones. Juntos  descubrirán las experiencias, enriqueciendo el crecimiento de los hijos como tales y de los padres en sus actitudes.

Soluciones terapéuticas
En momentos difíciles la actuación oportuna de los padres es indispensable, porque son quienes primero pueden darse cuenta de los sentimientos de sus hijos para ayudarlos. Cuando surgen problemas para percibir estas situaciones intervienen los psicólogos, logopedas o psicoanalistas, que resolverán el conflicto con las terapias que mejor se adaptan a cada necesidad.

La consulta a tiempo soluciona dificultades, antes de que se conviertan en trastornos o patologías de mayor gravedad, que requieren más tiempo de tratamiento. En las entrevistas el profesional comprendiendo la situación, puede orientar a los padres e hijos evitando que se originen emociones negativas. La experiencia del terapeuta planteará la necesidad de ayuda con psicoanálisis, psicoterapia individual o terapia de familia, según la necesidad y el problema